martes, 27 de marzo de 2018

Bien milonga



             Viajamos ensamblando nuestra voz
             vamos remando canción bien elegida, 
             es nuestra estrella el sueño de los dos
             que se hace en cada puerto, bienvenida.
                
             Y un beso en pentagrama para vos
             será clave de sol agradecida.
             Quizás por un milagro tan precoz
             andamos musiqueros por la vida.
                                       Marta Pizzo
         

Estamos en plena semana santa y nosotros nos proponemos hacer diabluras en la pista, esta noche de martes. Pero son diabluras que ya bendijo el Papa Pio XI en el Vaticano cuando vio bailar el tango al vasco  Aín y su compañera. Y ni te cuento cómo lo bailaba el Papa Bergoglio en sus tiempos mozos. Así, que podemos zapatear tranqui que la mano viene bien santa.


                                            

Ya sabés que todos los martes, anche en semana santa, nos bardeamos en la Casa de Aragón, de la Pza. República Argentina nº 6, y hasta parece que elegimos el lugar por la ubicación, ¿viste?. Desde las 21 hasta las 0 horas le damos con tutti. La selección del que firma este blog hace mover las piernas a rolete. Y si todavía no probaste la medicina para el cuerpo, venite esta noche y lo apreciarás.

De paso cañazo y para ir moviendo el esqueleto en forma virtual, me doy una passegiatta por pistas lontanas para ver cómo mueven los remos a compás, algunas parejas de pro. Y en eso estamos cuando arranco por Montreal-Canadá. Allí bailan Tomas Howlins y Chantal Dauphinais, el tango Criolla linda por la orquesta de Julio De Caro.


                                   
Cazo el Boeing y me traslado a Estambul-Turquía, donde el tango hace roncha.  En este caso la pareja argenta de Rubén y Sabrina Véliz  se mueven prestos con un valsecito: La serenata, por la orquesta de Ricardo Tanturi, cantando Alberto Castillo.

                                                                           


Y para cerrar la trilogía de hoy, previo a BIEN MILONGA, me instalo en la "Bellos Aires", con rumor de milonguita. Efectivamente, se trata de Pablo Inza y Mariana Dragone, que se mandan a la pista con la Milonga criolla, por la orquesta de Francisco Canaro, cantando Roberto Maida.                                           
                                       

Ahí va el dulce, es un tango de Juan Canaro y es lo que te dí yo con estas exhibiciones, para despertarte el alma milonguera. Salió el sol, y como cantaba Estela Raval con Los 5 latinos: "Abramos las ventanas a la vida,... es primavera... es primavera..." Y Bien milonga te espera.                  

lunes, 26 de marzo de 2018

Los arregladores de Troilo

El sexteto de Julio De Caro y la orquesta de Juan Carlos Cobián, fueron precursores del arreglador profesional que ya se atisbaba en sus interpretaciones. A partir de 1930 aparecería ese arreglador cuando, tanto el citado Julio De Caro como Osvaldo Fresedo ofrecieron versiones de tangos con agrupaciones numerosas de instrumental más variado. Hubo arregladores que destacaron sobremanera por su trabajo, como Piazzolla, Argentino Galván, Héctor Artola, Emilio Balcarce, Julián Plaza, Mario Demarco, Horacio Salgán, Máximo Mori, Carlos García, Héctor Stamponi, Lucio Demare y otros.

Lamentablemente no figuraron en los créditos del disco ni en las partituras y fue una falla que al día de hoy se busca reparar, restituyendo los nombres de esos músicos que embellecieron las páginas que les fueron encomendadas. Hoy me ocupo precisamente de las grabaciones de Aníbal Troilo y los responsables de los arreglos que evolucionaron estéticamente los temas que Pichuco llevó al disco. Cabe acotar que algunos temas Troilo los regrabaría, con igual arreglo o modificaciones en el mismo. Ëstos son los arregladores que intervinieron en esos registros discográficos:

                     
Aníbal Troilo y Ástor Piazzolla


Ástor Piazzolla (57): Inspiración, Farolito de papel, Uno, El distinguido ciudadano, La cumparsita, La luz de un fósforo, Chiqué, Bien porteño, El entrerriano, Quejas de bandoneón, Copas amigos y besos, El africano, Cuando volverás, Y volvemos a querernos, Para lucirse, Prepárense, Discepolín, Responso, La cumparsita, Inspiración, Tanguango, Contratiempo, Quejas de bandoneón, El Marne, Cenizas, Uno, Chiqué, El entrerriano, Inspiración, La cumparsita, Triunfal, Vuelve la serenata, Mensaje, El monito, Responso, Una canción, Patio mío, Milonga del Mayoral, Contrabajeando, El Pollo Ricardo, La cantina, Lo que vendrá, Inspiración, Quejas de bandoneón, Lo que vendrá, Responso, La cumparsita, Mi viejo reloj, Patio mío, Mensaje, Mi viejo reloj, Adiós Nonino, Verano Porteño, El africano, El Marne, Una canción, La violeta.

Julián Plaza (32): Te llaman malevo, Danzarín, Malón de ausencia, Aguantate Casimiro, Melancólico,  Nocturna, A Homero. Y a mi qué, Desencuentro, Recordando a Discépolo, A mis viejos, Melancólico, Nocturna, Nostálgico, Danzarín, Frente al mar, Ninguna, Como se pianta la vida, Desencuentro, Barrio de tango, Madreselva, Yo soy del 30, Milonguero triste, Morena, Milonguero triste, Te llaman malevo, Pichuqueando, Payadora, Buenos Aires-Tokio, Recuerdo, Color tango Milontango.

Raúl Garello (25). Los mareados, El último farol, Ché Buenos Aires, La trilla, El baqueano, Pico blanco, Tallador, Mañanitas de Montmartre, Entre sueños, Naipe marcado, Nobleza de arrabal, Fechoría, La racha, Bandola triste, Adiós Bardi, Piropos, Tinta verde, Pa'que bailen los muchachos, Mi refugio, Tinta roja, El bulín de la calle Ayacucho, Fueye, Barrio de tango, En esta tarde gris, Trenzas.
  
                         
Argentino Galván y Aníbal Troilo

Argentino Galván (24): Me están sobrando las penas, Marioneta, Naranjo en flor, Fruta amarga, Recuerdos de bohemia, Milonga triste, Tres y dos, Buen amigo, La revancha, Romance de barrio, Sur, De todo te olvidas, Selección de tangos de Julio De Caro, Selección de tangos de Francisco Canaro, La última curda, Sur, Callejón, La flor de la canela, Aquel tapado de armiño, La última curda, Selección de tangos de Eduardo Arolas, Sur.

Ismael Spitalnik (20): Cafetín de Buenos Aires, Ojos negros, Patético, Mi noche triste, A la parrilla, La viajera perdida, De vuelta al bulín, Bien milonga, Orlando Goñi, Ojos negros, Taquito militar, Corralera, Fraternal, Milonga que peina canas, ¡Qué risa!, La última, San Pedro y San Pablo, San Pedro y San Pablo, Orlando Goñi, Ojos negros. 

Emilio Balcarce (7): Una lágrima tuya, A unos ojos, El último organito, La bordona, La bordona, La bordona, Chumubicha.

Roberto Pansera (6): El irresistible, Recordándote, El cantor de Buenos Aires, B.B., El irresistible, Tomando color. 

Héctor Artola (5): Malena, Tango y copas, Color de rosa, Malena, Color de rosa.

Eduardo Rovira (2): Yo tengo un pecado nuevo, Que me importa tu pasado.

Alberto Caracciolo: Tierrita, Tierrita.
Horacio Salgán: Milonguita.
Carlos García: Racconto.
Oscar De la Fuente: Intermezzo. 
Enrique Mario Francini: Tema otoñal

La goma de borrar de Pichuco hizo el resto.






jueves, 22 de marzo de 2018

La Transcripción orquestal

Transcribir música es emprender un viaje al pasado.

Y si se trata de orquestas de tango de los cuarenta, ese pasado se ilumina para traernos la magia y la sabiduría de grandes músicos cuyo talento seminal y generosidad artística forjaron las bases de nuestro género ciudadano.

Julián Hasse
Desgrabar tangos es desandar los pasos de una compleja operación combinatoria de la que sólo conocemos el resultado.
Ese resultado sonoro, registro de escasa calidad en muchos casos, que servirá de único mapa en nuestra sinuosa pero enriquecedora empresa.
Sería muy ilustrativo describir los pasos que usualmente se necesitaron para concebir un registro orquestal, de modo que entendamos la ingeniería artesanal que será necesaria para volver a poner en papel lo que se ha almacenado en vinilo.

                                  
La música empieza siempre en el oído interno, es decir en el cerebro del músico.
A partir de allí los dedos sirven de puente para garabatear ideas sobre algún instrumento, que luego se cristalizarán en una obra definida.
Esa obra requerirá de un arreglador (en algunos casos el mismo autor) que pueda definir secciones y transformaciones (de allí el "arreglo" ) y decidir qué instrumentos participarán en cada sección (orquestación).

                    



Cuando todas esas notas han sido puestas en un plano maestro llamado "partitura" deberemos solicitar la asistencia de un "copista" que pueda extraer las partes para cada instrumento (particellas).
Cuando cada músico posea su parte se procederá a ensayar y luego de horas de definir y acordar intenciones, fraseos, tempi, dinámicas y otras variantes, llegará la grabación.
Como vemos, todo este proceso empezó en el oído y es allí donde empezaremos para recorrer el camino inverso.

Desgrabar música implica entender qué nota se está tocando, cuándo ocurre y quién lo hace.
Y por si todo esto fuera poco queda un elemento adicional que escapa a la notación musical: el estilo.
Esto significa que además de escribir todo lo que está ocurriendo debemos comprender cuáles son los elementos que configuran el estilo de esa orquesta: un marcatto tocado por la orquesta de Caló, De Angelis o D'Agostino se codifica igual, pero suena diametralmente distinto.

                        
Rubén Cané, Alberto Podestá, Juan Carlos Godoy, Osvaldo Ribó y Lalo Martel

Cuando fui convocado por Gabriel Soria y Cecilia Orrillo para la tarea de transcribir las grabaciones originales del espectáculo "Cantores de típica", recordé los comienzos de mi curiosidad por entender cuáles eran los materiales armónico-melódicos de las orquestaciones que escuchaba. Descubrir con decepción que de esas músicas no quedaban registros impresos fue el disparador de una obsesiva carrera que me ha llevado a desgrabar más de 600 orquestaciones que ahora forman parte nuevamente del repertorio de decenas de orquestas y ensambles de todo el mundo.

Todo está allí: en el papel. Los exquisitos solos a dos manos octavados de De Angelis, los pasajes y variaciones de la fila de Tanturi, las cuerdas que se prenden a las voces de Ribó, Godoy, Martel, Podestá y Cané, resonando en la memoria.

Transcribir música es emprender un viaje al pasado. Pasen y escuchen.
Todo está allí: en el papel.

Julián Hasse
Agosto de 2009

martes, 20 de marzo de 2018

Bien milonga

                        Yo soy milonguero viejo
                                         de los del tiempo del jopo,
                                         bailarín de taco regio
                                         dulzón para los piropos...
                                         Yo soy milonguero viejo 
                                         entrador como cuchillo,
                                         de aquellos que sacan brillo 
                                         al pisar en un salón...

                                                             Héctor Marcó  




Esta noche de martes, 20 de marzo, nos juntamos en la pista de la Casa de Aragón, de Madrid, para echar un órdago a ver quien gasta más suela, al compás de las grandes orquestas que ha tenido el tango en su historia. Estamos en la zona de Serrano (Pza. República Argentina nº6), y arrimamos los cuores llenos de tango-milonga para disfrutarlos a tope. Bien milonga es una garantía en ese sentido. Desde las 21 hasta las 0 horas, le damos caña a las tabas le damos...



Como aperitivo y para ir cargando pilas, hacemos el clásico recorrido por otras pistas del mundo, donde también pican con punta, suela y taco,  alimentando el alma milonguera, bailando tango y disfrutándolo a muerte.

Arranco entonces para Buenos Aires. Allí en el Parakultual, bailan Suyay Quiroga y Diego Chandia.  Se desplazan por la pista con el compás inconfundible de la orquesta de Carlos Di Sarli y este tango instrumental: Racing Club.    



Acto seguido me voy hasta la tierra del sol y el buen vino: Mendoza, esa hermosa provincia cuyana donde pasé tantas vacaciones de estudiante en casa de mis tios. Allí son invitados Sebastián Achával y Roxana Suárez. Y se bailan esta milonga: Después de quererla tanto, por la orquesta de Francisco Canaro, cantando Ernesto Famá.


Y pego el salto a Finlandia, para ver a la pareja Sigrid van Tilbeurgh-Murat Erdemsel. Los podemos disfrutar bailando este valsecito: Amor y celos, interpretado por la Típica Victor, cantando Carlos Lafuente.
                                          
                                    
Después de este repaso es hora de enfundar la mandolina, y preparar el material para esta noche. Porque nosotros también sabemos movernos en la pista. ¿No es cierto muchachos? ¡A demostrtarlo!                            





                                                       

lunes, 19 de marzo de 2018

Ninguna

Soy fan de toda la obra de Homero Manzi relacionada con el tango y creo que vale la pena repasarla una y otra vez, por la belleza de los versos que nutrieron esas páginas. Hoy me enfrasco en el recuerdo de Ninguna, que es toda una pintura detallada en la memoria del amor esfumado. Yo lo veo como una caricia reflexiva y exquisita, sin rencor. Y viene envuelta en un territorio de musicalidad profunda e intensa.

Franz Liszt decía que "La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor, sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso". Y viene a cuento porque el pianista y compositor  Raúl Bernardo Fernández Siro, que acompañaró a cantantes varios, fue quien musicalizó con mucho acierto el poema de Manzi, con austeridad, convirtiendo las lágrimas en canto.

                                     


Todo se puebla de sombras y fantasmas desde que el poeta traduce primero el sentido y luego busca el sonido. Capta y nos señala el momento decisivo, cuando le abre la puerta al amor y a la enamorada. Es como la obertura de la obra teatral. Los personajes ya están inmersos en esos vaivenes sentimentales, cimentados en los afanes, venturas y deseos. Y el abrirnos esa puerta a su intimidad, nos acerca a cierto locus de la nostalgia.

Esta puerta se abrió para tu paso
este piano tembló con tu canción, 
esta mesa, este espejo y estos cuadros
guardan ecos del eco de tu voz.
Es tan triste vivir entre recuerdos
cansa tanto escuchar este rumor
de la lluvia sutil que llora el tiempo
sobre aquello que quiso el corazón.

La celebrada fertilidad del artista sin sosiego, con su metejón, moldeando la tensión y el tiempo con maravillosa naturalidad poética, nos sumerge en su mundo, que es el nuestro, al escucharlo y leerlo. Él dijo alguna vez: "Los temas de mis canciones son siempre recuerdos personales.  Me resulta difícil escribir fantasiosamente. No tengo ese don". Y en sus obras reconstruye maravillosamente el clima, las percepciones iniciales, el fervor de lo vivido. Irradia pulsiones de una manera constante.Nos obliga a imaginar la situación y a la destinataria de su verso.

                                           


No habrá ninguna igual, no habrá ninguna,
ninguna con tu piel ni con tu voz.
Tu piel, magnolia que mojó la luna;
tu voz, murmullo que entibió el amor...
No habrá ninguna igual...Todas murieron
en el momento que dijiste adiós.

Emociona el hecho de que pueda recordarla sin el recurso habitual de la tosquedad y la aspereza de la memoria amorosa. Nos detalla la minuciosidad de las cosas que uno ha acariciado, el acople natural de la pasión. Esa elegancia tan manziana enfrenta al lector-oyente  a la complejidad de lo cotidiano. No hay amor sin dolor. Vívida  la historia y clara la pena. Los pasionales momentos transcurridos en ese ámbito, traspasada la puerta, se han desvanecido en la nada. Pero Manzi vuelve a darles vida.

Cuando quiero alejarme del pasado
"Es inútil", me dice el corazón.
ese piano, esa mesa y esos cuadros
guardan ecos del eco de tu voz.
En un álbum azul están los versos
que tu ausencia cubrió de soledad...
es la triste ceniza del recuerdo,
nada más que ceniza... Nada más...

Los versos finales nos dejan sin aliento. ¡Quién no vivió un momento así o parecido! Claro que evocarlo con las palabras de Manzi no está al alcance de cualquiera,. Ni siquiera ese amor que sigue latiendo en su interior, con toda la tristeza del final.

Hay varias versiones notables de este tango. Creo que las de D'Agostino-Vargas del 3 de diciembre de 1942, y la de Troilo-Rufino del 24 de abril de ese mismo año, representan muy bien con su interpretación, la poesía de Manzi y la música de Fernández Siro.

Ninguna- Ángel D'Agostino-Ángel Vargas

Ninguna- Aníbal troilo-Roberto Rufino


 



jueves, 15 de marzo de 2018

La gran obra de TANGO VIA


TangoVia Buenos Aires es una asociación civil sin fines de lucro que desde 2002 reúne a artistas, investigadores, productores e instituciones culturales para contribuir a la preservación, el desarrollo y la difusión del arte del tango en Buenos Aires y en el mundo.

Entendemos al tango como un acontecimiento vivo, como un arte en movimiento.
Nuestra actividad principal es la elaboración y la ejecución de proyectos de preservación y educación vinculados al tango, poniendo especial énfasis en la recuperación de partituras originales, grabaciones, filmaciones y todo tipo de patrimonio histórico del género.

También nos ocupamos de la realización de festivales, temporadas artísticas, libros y herramientas educacionales, documentales y discos. 
                                                                                                                              
Archivo de partituras y arreglos originales

  
A partir de los años ‘10 y comienzos de los ’20, nuevas camadas de músicos con formación musical se acercaron al tango y plantearon un nuevo modelo formal sobre el cual desarrollar su creatividad musical: El arreglo. A partir de entonces los conjuntos de tango –al menos aquellos alineados en una búsqueda inclinada a la evolución musical- tocarán en base a arreglos musicales en los que se pautase de antemano qué tocar, nota por nota, instrumento por instrumento. 

Así, poco a poco el tango se convirtió en una música elaborada y compleja, basando el desarrollo de su lenguaje musical en un modelo arquitectónico tomado de la música clásica.
Esto sucedió de la mano de los arregladores, esos verdaderos arquitectos del sonido capaces de crear -a partir de composiciones propias o ajenas- nuevas sonoridades e ideas rítmicas desde la simple punta de un lápiz.

En la rica historia del tango, los arregladores cumplieron –y aún cumplen- un rol fundamental. Es cierto que lo primero es la composición, sin embargo un buen arreglador es capaz de transformar una obra mediocre en una interesante y de valioso contenido musical. Un arreglador puede embellecer una partitura con ideas propias, modificando la armonía original, eligiendo la instrumentación y hasta agregando nuevas melodías. Claro que a veces no hace falta cambiar nada, hay obras con tanta riqueza musical y personalidad que resultan de alguna manera definitivas.

                                  
Argentino Galván y Aníbal Troilo


Entre los muchos arregladores importantes de la historia del género, todos nombramos a Argentino Galván y Héctor María Artola como los dos grandes pioneros y decanos en este campo pues ayudaron a formalizar un modelo desde entonces utilizado por todos. Como escribió el historiador Luis A. Sierra, “Héctor María Artola y Galván llevaron el tango a los atriles”. Claro que no hay que olvidarse de quienes dieron los primeros y fundamentales pasos aún antes de los arregladores : músicos como Roberto Firpo, Juan Carlos Cobián  y Francisco y Julio De Caro son protagonistas centrales de aquella primera revolución musical del tango en las primeras décadas del siglo XX.

Dentro de la llamada “época de oro” hubo arregladores que aportaron novedosas ideas, enriqueciendo así el lenguaje musical del género hasta convertirlo en un universo infinito, elaborado y lleno de buena música. Entre muchos otros, se destacaron como arregladores Horacio Salgán, Astor Piazzolla, Emilio Balcarce, Ismael Spitalnik, Armando Pontier, Héctor Stamponi, Julián Plaza, Oscar de la Fuente, Mario Demarco, Osmar Maderna y Eduardo Rovira. Todos –cada uno a su tiempo y con su propia personalidad- aportaron elementos originales que poco a poco se fueron incorporando al lenguaje del género. Toda esta información –escrita hasta hoy en grandes partituras también llamadas “masters” o “scores”- es a su manera la verdadera memoria de este arte tan elaborado. Si pensamos que los libros constituyen buena parte de la memoria de un pueblo, entonces las partituras con arreglos originales son sin dudas una parte fundamental de la memoria del tango.

Lamentablemente poco ha sobrevivido de este valiosísimo patrimonio. La falta de visión de muchos de los propios arregladores, el desinterés generalizado y la despreocupación total de buena parte de los entes estatales hacen que hoy nos lamentemos por tanto material y tiempo perdido. Sin embargo, hay aún una pequeña luz de esperanza entre tanta desprotección patrimonial. Numerosos coleccionistas –héroes anónimos- llevan más de 60 años protegiendo este legado.

                                     
Horacio Salgán


Desde 2000 en adelante, el equipo de TangoVia Buenos Aires –primero desde un esfuerzo individual y luego a través de un ordenado y comprometido trabajo en equipo- trabaja en la detección, obtención, digitalización y catalogación de archivos personales de partituras. Estamos hablando básicamente de partituras que permanecen ocultas en cajas, valijas, armarios o áticos de viejos músicos, sus familiares, sus amigos, coleccionistas y todo tipo de cambalaches y mercados de pulgas. En otras palabras: una búsqueda verdaderamente arqueológica.

Tras un exhaustivo trabajo de recuperación que lleva casi ya 10 años, nuestro archivo de partituras -único en el mundo- cuenta hoy con más de 700 arreglos originales para orquesta típica y más de 600 para bandoneón solo. Un resultado tan extraordinario como estimulante. Al mismo tiempo, hemos logrado rescatar y transcribir numerosos arreglos para piano solo, guitarra solista, cuarteto, quinteto y octeto entre muchas otras formaciones características del tango. El archivo ha logrado reunir en un mismo lugar material tan disímil como interesante: desde arreglos originales del septeto del bandoneonista Adolfo Perez “Pocholo” hasta la versión original de “La bordona” que Emilio Balcarce escribió para la orquesta de Aníbal Troilo.

Arreglos para orquesta típica: además de contar con más de 200 arreglos originalmente escritos por arregladores como Héctor Stamponi, Argentino Galván, Astor Piazzolla o Tití Rossi para ediciones producidas por las viejas editoriales, tenemos también una importante selección de “scores” originales de orquestas como las de Alfredo Gobbi, Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Horacio Salgán y Juan D’Arienzo entre muchas otras. Además, contamos con cientos de arreglos originales de grandes músicos de la actualidad, desde Néstor Marconi, Raúl Garello y Julio Pane hasta Mauricio Marcelli, Víctor Lavallén, José Colángelo, Andrés Linetzly y Ramiro Gallo.
Al mismo tiempo, gracias a la generosidad y apoyo de sus familias, en los últimos años hemos logrado digitalizar los archivos de Armando Pontier, Julián Plaza, Ismael Spitalnik y Emilio Balcarce. A sus familiares le agradecemos profundamente su colaboración en esta importante obra de preservación y divulgación.

                                         


Archivos para bandoneón: tras años rastreando a los bandoneonistas arregladores y sus familias, y gracias al valiosísimo aporte de los coleccionistas Carlos De Arriba y Tito Valarino, logramos reunir más de 600 arreglos originales para bandoneón solista, cubriendo así una amplia gama estética y con distintos niveles de dificultad técnica. Contamos con arreglos de bandoneonistas famosos, tales como José Libertella, Néstor Marconi, Leopoldo Federico y Julio Pane. Pero también obras escritas por otros menos conocidos como Daniel Lomuto, Eladio Blanco, Marcos Madrigal, Calixto Sayago y hasta rarezas tales como un arreglo del tango “El ciruja” escrito por su propio compositor Ernesto de la Cruz o un arreglo de “Volver” escrito por Horacio Salgán. Y por primera vez reunidos en su totalidad, aquí están todos los arreglos escritos por Máximo Mori, verdadero maestro en el arte de escribir para este instrumento.