viernes, 29 de diciembre de 2017

¡FELIZ AÑO NUEVO!

A todos los amigos que me acompañan en Tangos al bardo, les deseo un año nuevo lleno de cosas lindas, buenas, y mucha salud sobre todo, para poder seguir disfrutando de la vida, del amor, de la familia, los amigos y... el Tango.

        
       

2018

Se viene un año pa’morfarte gran bizcocho,                     
recibilo de smoking o en pijama,
por qué tendrás un regalo de alta gama
y se te pondrá la sonrisa del Morocho

Te aseguro que no  juego de Pinocho,
se presenta de diego el panorama
los regalos que la suerte desparrama
gambetean en tu caso al tocomocho.

Amurá   la malaria, el melodrama,
despiojá de problemas cuore y bocho
y olvidate del que no llora no mama.

Brindá con efe,  el pronóstico lo abrocho:
que el destino este año te proclama
Un muy feliz pleno, ¡Rojo el dieciocho!

                           José María Otero
      


                   
            

miércoles, 27 de diciembre de 2017

El tango y sus pajaritos (2)

Continuando con los pájaros y aves que el tango ha introducido en sus páginas, algunas de las cuales siguen teniendo gran difusión, hoy hago el recorrido con ejemplares que pueblan los espacios públicos, parques, plazas y también el verde pampa que se extiende por los costados bonaerenses.

Y arranco con el zorzal que me trae hermosos recuerdos. Dorita Zárate, cancionista, se apuntó con esa milonga que bailamos tantas veces, y lo seguimos haciendo: Zorzal, Por Enrique Rodríguez cantando la propia autora, Di Sarli-Rufino o José García-Alfredo Rojas. Hay varios temas más donde nombran a este hermoso pájaro cantor, pero lo simbolizo en esta milonga. Mi padre recogió un día a un pichoncito de zorzal que criamos en casa. Vivió varios años y era como un perrito o un gatito, para nosotros. Cantaba melodiosamente. Mide unos 28 centímetros, se alimenta de frutos y lombrices preferentemente.

                                                 
El llamado Rey del bosque o Picogordo pechinegro es una especie que abunda en varias regiones de Argentina. Francisco Canaro lo conoció en casa de unos vecinos que lo tenían enjaulado y se enamoró de su canto. Compuso un foxtrot con su nombre y en 1939 decidió hacerlo tango sinfónico, con un poco de atrevimiento, claro. Lo cierto es que homenajeó a este ejemplar de torso, cabeza y plumas negras, con pecho amarillo, al que es una delicia escuchar cantando por la variedad de sonidos que emite.
                                     
                                          

Canaro también grabó en 1923 este tango de José Bohr, llamado La ratonera. Y nos recuerda a unos de los pajarillos más comunes en las zonas urbanas de la capital, llamados así. Es el más pequeño de los que pueblan parques y zonas verdes, de color marrón y de andar nervioso, a los saltitos entre las ramas o el suelo.

                                         

José Rótulo y Manolo Sucher, hicieron en 1944 esta tango que sigue bailándose en las milongas: Como el hornero. En el mismo homenajean a uno de los pájaron más admirables que pueblan el suelo de nuestro país. Lo grabaron D'Agostino-Vargas, Laurenz-Podestá, Biagi-Alberto Amor. Y lo asombroso de este ejemplar de color marrón-rojizo que puebla la Capital y alrededores, es el nido de barro y pajas que construye y que los propios arquitectos han elogiado. Son muy difíciles de destruir y es imposible llegar con la mano del hombre a los pichones guarecidos en él, por la división que realiza la pareja en medio del nido, protegiendo a sus polluelos. Una verdadera obra de arte.

                                     


Y me toca hablar de la calandria que emite uno de los cantos más llamativos de nuestros pájaros y aves canoras. Además imita el canto de otros ejemplares. Julio De Caro con Luis Díaz grabó el tango Calandria, de Cadícamo. Canaro en 1926 también grabó el tema con ese nombre y D'Arienzo con la dupla Echagüe-Laborde, registró la milonga Calandria pampa en 1946. Un homenaje más que merecido a este pájaro de plumas agrisadas, 27 cm. de largo, y vientre y garganta blanquecinos. Merodean mucho el suelo buscando insectos, de los cuales se alimentan y suelen imitar incluso el silbido del hombre. En la capital no quedan demasiado  ejemplares y se han trasladado a campo abierto.

                                 
El jilguero está presente en varios tangos realizados. Joaquín Do Reyes con su cantor Tito Reyes, grabó precisamente Dolor de jilguero. Celedonio Flores llamó Jilguero Criollo a Gardel - aquien también bautizaron como Zorzal- y le realizó un poema, a su muerte, con dicho nombre. Y la analogía guarda relación con el hermoso canto de este colorido pájaro, tan buscado por los cazadores para poblar sus jaulas y disfrutar su canto. Es del tipo de los canarios pero silvestre y los patios porteños supieron del caudal de sus registros canoros. En la estación de tren de Pompeya suelen reunirse los vendedores y coleecionistas de jilgueros los días domingo.

                                         

Podría hablar del gorrión, que es el pájaro urbano por excelencia en medio mundo y que Domingo Faustino Sarmiento llevó de Estados Unidos a la Argentina. O de Lechuza, de los hermanos Navarrine, que grabó Gardel y metaforiza a la rapaz nocturna. Y de tantos otros que están presentes en el tango. Pero termino con El tero, que fue uno de los primeros tangos que se compusieron y figura como de autor anónimo. El tero es un ave que estaba presente en los jardines de las casas porteñas. Emite un sonido que suena algo así : "Teru teru...". En la cancha de Independiente, por la tarde he visto aterrizar a bandadas de teros para picotear en el césped, después de los entrenamientos. Recuerdo cuando, en algún jardín queríamos tocarlo y mostraba como un gancho que le surgía del pecho y que usaba para defenderse.

                                    

Y adornamos la nota con dos temas musicales que recuerdan a nuestros pájaros y aves. Arranco con Pobre gallo bataraz, de Adolfo Herschel y José Ricardo por Roberto Goyeneche con la orquesta dirigida por Raúl Garello, grabado el 16 de agosto de 1978,  y la sigo con Como el hornero, por D'Agostino-Vargas, registrado el 5 de abril de 1944.


Roberto Goyeneche - Pobre gallo bataraz

Como el hornero - D'Agostino-Vargas
                                          .




martes, 26 de diciembre de 2017

El tango y sus pajaritos

Hay numerosos tangos en los que nombran en sus títulos  a pájaros y aves argentinas, especialmente bonaerenses. De cuando la ciudad no estaba tan llena de hormigón como hoy, y había espacios abiertos, retazos de campiña, plazas y parques grandes con arboledas donde anidar. Muchos de estos ejemplares han emigrado o han ido menguando pero vale la pena reconocerlos y recordarlos, que es como volver un poco a la infancia. Y al tango.

                                                     


Por ejemplo, el simpático picaflor. Edgardo Donato le puso música a unos versos de Máximo Orsi y lo homenajeó en su tango: Picaflor. Lo grabó con el cantor Juan Alessio y más tarde con Jorge Ortiz cantando los versos. Y éste es el picaflor, con que luego se  simbolizaría a los machos conquistadores. Un pajarito minúsculo que picotea el néctar de las flores sin parar de revolotear. Emiten un zumbido con sus alas cuando lo hacen, y no se les divisa cuando vuelan. Son polinizadores, al picotear en tantas plantas.

                                               

"Al amanecer tiene tu cantar / Ave pequeñita, / y al primer fulgor / de la rama está / linda tacuarita". Con estos versos de Gabino Coria Peñaloza y música de Juan de Dios Filiberto, se hizo realidad la zamba: La tacuarita, que grabaría carlos Gardel con sus guitarristas, en 1923. También hay un tango de Carlos Posadas con dicho nombre. Este pajarito, de diversos colores, mide unos 11 centímetros y anda por los árboles mediante pequeños saltos o vuelos cortos e inquietos.

                                          


La torcacita es un hermoso tango del pianista José Martínez, que Carlos Di Sarli con su orquesta llevó a la máxima expresión. Ha sido grabado también por orquestas  como las de Enrique Rodríguez, Víctor D'Amario, Juan D'Arienzo y otras. Lleva letra de Francisco Lío que no ha tenido recorrido. Y refiere a una especie de paloma que estaba y continúa en todos los parques porteños con su andar tranquilo. Mide unos 18 cms. y suele anidar durante buena parte del año.

                                           

El bandoneonista Tití Rossi, compuso el tango Dos canarios, que popularizó la orquesta de Héctor Varela. En este caso se trata del ejemplar canoro que alegró y alegra tantos patios de casas y conventillos y que viene a ser el pájaro jaulero y cantarín que conocimos desde niños, en su reducto alambrado. No es un ejemplar silvestre sino doméstico y querido. Y hay ejemplares que son realmente maravillosos cantando constantemente,

                                                 

Uno de los grandes tangos de eduardo Arolas es sin duda La cachila, que estrenó en Montevideo, en 1921. El origen de su nombre nació en una milonga en la que estaban tocando con su conjunto. Había un bailarín que destacaba por su rara manera de moverse en la pista y el violinista Rafael Tuegols, que siempre hacía comentarios sobre los bailarines,  comentó sobre uno de ellos: "Miralo cómo se arrastra ése. Parece una cachila...". Arolas agarró al voleo el comentario y bautizó luego, así, a su tangazo, imaginando a esta especie de ave -Cachirla- que anida en el suelo, se mimetiza con el entorno y pasa desapercibida. Cuando arranca a volar emite dos notas.

                                           

Agustín Bardi y Atilio Supparo compusieron el tango Cabecita negra que grabó Gardel en 1929 con sus guitarristas Barbieri y Aguilar. Este pajarito ha sido domesticado e introducido en jaulas, habiéndose adpatado a su nuevo hábitat. El macho, de plumaje amarillo y verdoso,  tiene un manto negro sobre su cabeza pero la hembra no. Es muy vistoso y emite unos trinos agudos y una serie de notas muy rápidas. Llegan a cantar ininterrumpidamente durante dos minutos, cambiando las notas. Cuando vuelan en bandada no dejan de emitir silbidos.

                                                 

(Continuará)

                                                

sábado, 23 de diciembre de 2017

¡Feliz Navidad!

   
                          


A todos los amigos de Tangos al bardo, les deseo en estos días, muchas felicidades junto a los suyos.

Que tengan una Feliz Navidad, con calor o con frío y el Tango nos seguirá uniendo sin importar las distancias, con toda la carga de nostalgia y amor que guarda en sus entrañas.

¡FELIZ NAVIDAD!

José María


                                 



¡Y QUE VIVA EL TANGO!


jueves, 21 de diciembre de 2017

Sur

Para mí, este tango viene a ser como el himno porteño. Si cuando se estrenó, en 1947, resultó un impacto en toda regla, el paso de los años no lo ha desflecado, por el contrario, sigue manteniendo esa sensación maravillosa que le dieron los versos de Manzi, la música que le acopló Troilo a los mismos y la intestinal interpretación de Edmundo Rivero con la orquesta de Pichuco. Insuperable

Es posible que a mí me llegue más el tema por varios motivos. El hecho de haberme criado en un barrio del sur como Parque Patricios, vecino de Barracas, Boedo y Pompeya. Que haya trajinado sus calles, bailando en sus milongas, jugar aquellos partidos de fútbol barriales a cara de perro, las primeras citas con chicas en aquellos lares, me imprima un toque especial. Que sienta de un modo profundo este tango. Pero esa vibración hecha polen de elementos, guarda en sus entrañas una época, una acuarela de mirada juvenil hacia atrás del barrio, de las citas primeras, del paisaje desvanecido.

                                   


La historia del tango es la historia de la ciudad y de alguna manera representa nuestra manera de ser. O de una mayoría. Genial inspiración de Pichuco poniéndole música a estas imágenes de Manzi, insuflándoles aliento poético. Respetan los versos y parecen transportar su espíritu, la emoción, con sus punzadas de dolor. El tango se sobrevive en evocaciones y pocos tuvieron el pincel expresivo y poético de Manzi, cuyas creaciones no fueron ni serán  enturbiadas por el olvido.

El propio Edmundo Rivero recordaba aquellos momentos con la emoción a flor de labios:

   -El año cuarenta y siete lo tenía todo en plenitud, polémico, ya jugado políticamente. Pero ese mismo año trajo también tristezas: había partido otro grande, Celedonio Flores, el letrista más admirado por mí hasta entonces. Uno de los que despidió sus restos fue Homero Manzi, ya también herido de muerte. Poco después él me iba a dar a cantar su verdadera despedida, ese milagro suyo y del Gordo Troilo que se llama Sur.

   -Homero era otra figura porteña hasta el caracú, a pesar de ser por nacimiento un santiagueño de Añatuya. Su barrio de pibe había sido casi el mismo que me vio nacer, ese Sur del tango. Pero él creció allí, aprendiéndose cada piedra desde "mi" Puente hasta Boedo. Él fue quien dijo, precisamente de Boedo, que era "como un paso pesado que daba el Puente Alsina para llegar al centro". Por algo uno de sus maestros fue otro grande del barrio: José González Castillo.

                               
La magia de Pichuco y de Rivero interpretando el tango que sigue emocionándonos: Sur


   -Cuando estrenamos Sur en el Tibidabo pareció que las muchachas dejaban de respirar, había quedado el lugar en un trance casi religioso. Manzi era un hombre que, con su sola presencia, era capaz de hiptnotizar a toda la milonga. Pero de allí en adelante ni siquiera iba a necesitar estar presente; quedaba su tango Sur, ese que yo no puedo cantar nunca sin volver a sentir la misma emoción de aquella primera vez. Pero ya sabíamos que ese "todo ha muerto, ya lo sé" contenía la más triste de las certezas, que Sur iba a ser su verdadera despedida...

Héctor Chupita Stamponi afirmaría en una entrevista televisada, que el escritor Ernesto Sábato le confesó: "Daría toda mi obra a cambio del privilegio de ser el autor de Sur".

Nelly Omar recordaba la noche en que Homero Manzi llegó  a su casa junto con  el bandoneonista Félix Lipesker. Traía los versos de Sur y le pidió que, acompañada por Lipesker, le tarareara por teléfono el nuevo tango a Edmundo Rivero. Y ella lo hizo lagrimeando, emocionada con esos versos que luego cantaría en público, pocos días antes que lo estrenase Pichuco con Rivero.

                                        

La amistad de Troilo con Manzi derivó en una alianza decisiva para el tango. El estímulo entre ambos forjó verdaderas creaciones, inoxidables, como Barrio de tango, Romance de barrio, Ché bandoneón, Discepolín y este milagro de Sur. Centinela sensible, testigo del corazón de su ciudad, Manzi le cantó a unas calles, árboles, balcones de suburbio, la esquina mal iluminada y azotada por el viento, macerando las penas e iluminando la nostalgia de tantos porteños encerrados en las peripecias de sus versos. Las caricias y remembranzas del romance  juvenil que viven en Sur, nos van internando en todo aquello que de alguna manera también sentimos como anecdotario nuestro.

Pompeya y más allá la inundación...

Tu melena de novia en el recuerdo
y tu nombre flotando en el adiós...

La esquina del herrero, barro y pampa,
tu casa, tu vereda y el zanjón.
Y un perfume de yuyos y de alfalfa
que me llena de nuevo el corazón...

Sur,
paredón y después...
Sur,
una luz de almacén...
Ya nunca me verás como me vieras
recostado en la vidriera
y esperándote

Las calles y la luna suburbana
y mi amor y tu ventana
todo ha muerto Ya lo sé..

San Juan y Boedo antiguo, cielo perdido,
Pompeya y al llegar al terraplén
tus veinte años temblando de cariño
bajo el beso que entonces te robé.
Nostalgia de las cosas que han pasado,
arena que la vida se llevó,
pesadumbre de barrio que ha cambiado
y amargura del sueño que murió.

                                     
Reencuentro de Edmundo Rivero y Aníbal Troilo veraneando en Mar del Plata

Una noche en Mar del Plata, yo estaba cubriendo el torneo futbolístico de la ciudad balnearia y como esa noche no había partido, acepté la invitación de mi querido amigo Leonardo Izo, que regentaba la boite Re-Fa-Si. Estaba sentado en la terraza del local, era temprano, y llegó Pichuco. Se sentó en mi mesa, hablamos un rato de fútbol -era hincha de River-  y luego en la charla, le conté la emoción que sentí la primera vez que escuché Sur, aunque yo era un pibito entonces. Y me confesó:

-Los versos de Manzi fueron todos maravillosos, pero en Sur se pasó... Lo leí y releí y me senté con el fueye una madrugada a meterle música. Me tomé un wiski y sólo pude escribir a esa hora de la luna y las estrellas, cuando la ciudad está durmiendo. De día, con las bocinas y el movimiento de la gente, me hubiera sido imposible. Me transporté... Esos versos me llevaron... Y Rivero le encontró el tono justo. Nos sentimos todos viajando en el espacio la noche del estreno... Sí, fue algo mágico.

 Me sigo emocionando cuando vuelvo a escucharlo por enésima vez en esta grabación del 23 de febrero de 1948, la primera que sacudió al todo Buenos Aires tanguero. También lo cantó en vivo Rivero  con Osvaldo Pugliese y su orquesta en El Viejo Almacén, despidiendo al conjunto que se iba de gira. Incluso con el cuarteto de Pichuco, otra interpretación con Rivero en vivo.


Sur - Aníbal Troilo-Edmundo Rivero

Sur - Pugliese-Rivero en El Viejo almacén

Sur- Rivero con el cuarteto de Troilo en vivo







lunes, 18 de diciembre de 2017

Bien milonga

   Para el amor que se baila
   en los pies de una milonga.
   Con el alma bien lustrada, pa' que brille
   pa'que brille hasta en las sombras.
   Para el amor que se baila 
   en los pies de una milonga.

                   (Otros aires)



Martes milonguero. A lustrarse los camambuses, planchar los lienzos, las polleras, pulir los charoles y arreglarse las melenas. Esta noche nos espera BIEN MILONGA, como siempre en la Casa de Aragón (Pza. República Argentina nº6 - Madrid) y le daremos tupido a los remos. La música que seleccionamos, es para estar bailando en la pista, senza lagunas o descansos.

Este sábado pasado nos mandamos un fiestón de órdago, con mucho ambiente emperifollado, parejas de Tarragona, Valladolid, Móstoles, gente de Bilbao y los que gastamos suela en los madriles. Hubo tentempiés, escabio del bueno y no paramos. Nos quedó un regusto milonguero tan fuerte que pensamos repetir en un sábado de Enero para festejar la llegada del 2018. Así que... ¡atenti pebeta!



Y para ir entrando en calor, te invito a pasear conmigo por esas milongas que relucen en toda Europa, América y Asia. Cada día somos más, como en la Buenos Aires del '50. Y se chamuya en todas las lenguas habidas y por haber. De última nos entendemos por señas. Con un disimulado cabezazo, un murmullo: ¿Bailás?, y un asentimiento de la milonguera, ¡qué importa que no nos entendamos hablando, si en la pista la gastamos...!

Arranco fuerte, fuertote. Nada menos que con Sebastián Arce y Mariana Montes, en el festival de Bari, Italia. Allá se mueven al compás de la orquesta de Iván Talanin's, en este tangazo de Agustín Bardi: Gallo ciego, al estilo Pugliese. . Y dicen algunos que Pugliese no se puede bailar...

                                   

No puedo bajar el listón. Me traslado a Zagreb, la capital de Croacia. Allí lucen sus galones, la pareja que integran Sebatián Achával y Roxana Suárez. En este caso se mandan con una milonga: San Benito de Palermo, por la orquesta de Francisco Canaro, cantando Carlos Roldán.

                                       

 Y me rajo a San Petersburgo.. Allí donde Christian Márquez y Virginia Gómez, conocidos popularmente como "Los Totis", se lucen a los compases del valsecito: Inolvidable, por la orquesta de Juan D'Arienzo.

                                  
Te juro que se me piantan los remos... se me piantan... Cosa'e locos ché...

jueves, 14 de diciembre de 2017

Rarezas gardelianas

En la recurrida discografía de Carlos Gardel, algunas de las versiones autorizadas por el cantor -y otras que no lo fueron pero se han comercializado-, registramos varias rarezas que resulta bastante interesante mencionar. Por ejemplo, las siguientes:

   -En la milonga Soy una fiera, de Francisco Martino, uno de los comentarios que El Zorzal acostumbraba a introducir para colorear sus interpretaciones, lo lleva a decir: "Y tengo que ir a abrir  a ayudar al portón", en lugar de sus intención de expresar: "Y...tengo que ayudar a abrir el portón".

   -Durante un tiempo se consideró "una joya", la versión en la cual Gardel entona la segunda parte del tango Pituca, con la melodía que corresponde a otra pieza: As de cartón. La colección de cajas editadas por Odeón ha permitido que se conozca ese desvío de cantor, error que curiosamente fue acompañado casi milagrosamente por los guitarristas Aguilar, Barbieri y Riverol, hasta el final de la obra.

                                     


   -En Milonga del 900 grabada al regreso de una gira y de apuro, en la parte que los versos de Manzi dicen: "No hay cosa peor que el encono"..., el Morocho incurre en furcio y canta: "No hay piosa quior que un encono..."

   -Aurora, no queda tan mal... en la grabación del tango Ebrio, de José Rial y Rafael Rossi, Gardel dice aurora, en lugar de "autora de mis días"

   -También equivoca la letra el gran cantor, en el tango Misa de once, de Guichandut y Tagini. En los versos de Tagini que dicen  "imagen divina de Jesús", Gardel distorsiona el verso y canta "virgen divina de Jesús".

   - Una curiosidad que requiere de oído atento, se manifiesta en dos obras grabadas por Gardel. En ambas puede escucharse la rotura de una cuerda de guitarra. Uno de esos casos está en el disco del tango Dos en uno, de Cadícamo y Scianmarella.. Y el ruido se produce cuando el cantor acaba de decir..."yunta brava"...El otro, similar, quedó registrado en Ansias de amor, de Guillermo Barbieri. Y esta vez la cuerda suena, precisamente cuando Gardel canta: "Ya he roto aquella carta".

                               

   -Otra rareza que exige una cuidadosa audición para descubrirla, ha quedado en la versión de A mi madre: según revelara Victorio Saccullo a Pepe Barcia, al terminar de cantar "todos gozaban de esplendente lujo / pero mi madre no", Gardel no puede reprimir un elogio al punteo que hace el Negro Ricardo, y dice por lo bajo: "¡Mucho!" Sin embargo no lo hace tan quedo como para que la grabación no recoja esa impronta.

  -En la caja 14 de la colección "Vida y obra de Carlos Gardel", Odeón publica una de las versiones de Viejo smoking desechadas en su momento por Gardel. De ese borrador que el sello difunde después de la muerte del cantor, podemos establecer la razón de la insastifacción de Gardel (a quien acompañan en la ocasión Antonio Rodio y Rodolfo Biagi), puesto que en el final el acorde suena totalmente desafinado.

          (Del Primer Diccionario Gardeliano-José Barcia, Enriqueta Fulle, José Luis Macaggi)

martes, 12 de diciembre de 2017

Bien milonga

    Yo soy repique de tango
    del corte de los de Arolas
    de clarinete y de viola
    de bandoneón y violines.
    Tango para bailarines 
    y bailarinas de rango,
    que sepan marcar un tango
    hasta que ardan los botines.
    Yo soy repique de tango
    de viola y de bandoneón
                  Cele Flores


Vos dejá nomás que sople la borrasca Ana y que caigan chuzos de punta. En BIEN MILONGA estamos protegidos contra ese tipo de inclemencias. Nos juntamos bajo el techo amigo de la Casa de Aragón de Madrid, de 21 a 0 hs., donde sólo escuchamos las caricias de la música, nos entrelazamos milongueando y la pasamos debute. Y como decía Pancho Gandola: "Dejá que silben los vientos"...

Aparte, el viento me cuenta cosas. Por ejemplo, que en la presente semana tenemos milonga a tope: Esta noche de martes 12 y este sábado 16, siempre en Pza. República Argentina nº 6, que es donde le damos a las tabas. Y también al mastique y al escabio, porque el sábado despedimos el año simbólicamente y con ganas de pasarla lindo. Así que arrancamos hoy la fiesta y el sábado la culminamos a toda orquesta y buen manduque, bien acompañados de líquido estimulante.

                                      


Te voy a ir masajeando el cuore con música y pasos. Me doy una vuelta por el espinel y te muestro cómo la escolasan algunas parejas en el encerado. No lo hago para despertar envidia sino para estimularnos un poquito y así vamos preparando la máquina para questa notte.

Por eso me voy a Taipei  en forma virtual y no porque me lleve la borrasca Ana. Allí podemos ver a los chinos degustando el "bailar Pugliese" por la pareja que integran Facundo Piñero y Vanesa Villalba. Es el XV Taipei Tango Festival donde esta yunta baila el tango La mariposa por Don Osvaldo y sus muchachos.


Y sigamos disfrutando de las excelencia del gotán bien bailado, ¡qué diablos!... Ahora estamos en el XIV Festival de tango de Lugano -Suiza, con una pareja de las grosas: Gustavo Naveira y Giselle Anne. Y nos deleitan bailando Tú, el cielo y tú, por la orquesta de Carlos Di Sarli y la voz de Alberto Podestá.

                                        
Ahora me vuelvo a China. Pero esta vez me planto en Pekín, para aplaudir a Javier Rodríguez y Fátima Vitale que se bailan esta milonga: Oro de ley. Un clásico por la orquesta de Juan D'Arienzo cantando Alberto Echagüe.

                                                                 

Éstos sí que son un huracán... de elegancia, ritmo y savoir faire... Y así el tango no perderá nunca su marca y estilo.

                                  
 
    

domingo, 10 de diciembre de 2017

Tinta verde

Hoy, 11 de diciembre es el Día Nacional del Tango en Argentina, y por extensión se lo celebra en infinidad de países del mundo, donde ha ido haciendo pata ancha. He pensado en algún prócer del tango para unirlos a De Caro y Gardel, por cuyas fechas de nacimiento se ha escogido este día de festejo y creo que Agustín Chino Bardi, es  ideal para traerlo a la palestra en la jornada de hoy.

Lo han dicho grandes figuras del género, y lo sostengo yo, que Eduardo Arolas y Agustín Bardi, fueron los pilares básicos en que se asentó la estructura del tango futuro. Sus páginas son tan o más modernas que las de las últimas décadas y le permiten a arregladores, orquestadores y directores no sólo incorporarlas a los repertorios de hoy día, sino que lucen frescas, diáfanas, maravillosamente asentadas en los conjuntos que las ejecutan.

                                         
Eduardo Arolas


    
Curiosamente Arolas, impresionante compositor, era un músico empírico en sus comienzos. Y  Bardi maravilloso creador, apenas tocó el violín y luego el piano en los palcos boquenses, algunos reductos pequeños y poco más. Siempre tuvo que madrugar para trabajar en cosas ajenas al tango y así ganarse el puchero. Resulta tremendo constatar como estos genios, con esa vibración hecha polen de elementos porteños y camperos, nos legaron una obra invalorable, no enturbiada por el olvido.

Cualquier prenda le viene de perillas a los temas de Arolas o Bardi. Todos los arreglos le quedan a medida. Y refiriéndome a éste último, vale la pena remarcar que su obra es parejamente antológica. Son tantos los temas suyos que siguen bailándose en las milongas o incrustadas en los atriles de nuevos músicos, que cuesta creer que haya tenido que vivir de otros trabajos menores, cuando hoy día cualquier compositor, con un par de impactos ya genera beneficios abundantes.

                                 
Agustín Bardi


El historiador y tangólogo, Luis Adolfo Sierra escribía sobre Bardi:

   -Se ha dicho con acierto que los viejos tangos de Bardi se adelantaron a su tiempo. Y nada más cierto. Pareciera que hubiesen decidido esperar largos años la llegada de sus intérpretes definitivos, surgidos recién a partir de mediados de la década del veinte. Es que estaban concebidos y estructurados musicalmente con el dominio de una capacitación técnica muy superior a  la que predominaba entre los instrumentistas de su tiempo.

El propio doctor Sierra agrega palabras del propio Agustín Bardi, quien decía:

   -Es necesario conseguir la mayor claridad melódica para embellecerla luego con los recursos adecuados de la técnica musical.

Y Bardi, cuando pasó los cuarenta años de edad, se dispuso a estudiar música seriamente, para poder estar a la altura de los tiempos, ya instalada la escuela decareana.

Si nombramos un puñado de sus tangos, sobrarían la palabras de elogio. Basta con calibrar la calidad de la obra que pergeñó a lo largo de sus 46 años de edad, sacudidos definitivamente por un infarto en plena calle: Qué noche, No me escribas,  Nunca tuvo novio, La última cita, Tierrita, El Paladín, Chuzas, C.T.V., El rodeo, La racha, El baquiano, Pico blanco, Lorenzo, La guiñada, Se han sentado las carretas, Madre hay una sola, Independiente Club, Gallo ciego (hermoso arreglo de Víctor Lavallén en la interpretación de Pugliese), El cuatrero... y la lista sigue.

                                    


Una verdadera maravilla. Y hoy he escogido precisamente su tango Tinta verde, porque se lo dedicó a su gran amigo y vecino del barrio de Barracas, Eduardo Arolas. Lo compuso en 1914, trabajaba entonces en una empresa de transporte llamada La cargadora y escribía los rótulos de los paquetes, precisamente con marcador verde. Y lo más bonito de la anécdota es, que fue el propio Eduardo Arolas, quien comenzó su vida laboral como ilustrador -hizo varias obras-, quien dibujó la portada de la partitura del tema, precisamente con tinta verde.

Aníbal Troilo en su primer registro en Odeón -7 de marzo de 1938- escogió un tema de Arolas -Comme il faut- y otro de Bardi -Tinta verde- para estrenarse con su orquesta en el disco, lo que habla de su admiración por ambos próceres del tango.  La primera interpretación en público fue precisamente Tinta verde, tocado a la parrilla, sin arreglo ni orquestación.

El tango del título lo han grabado numerosas orquestas y en este Día del tango podemos escucharlo aquí por Lucio Demare y su orquesta, llevado al disco el 9 de diciembre de 1942. Aníbal Troilo, 32 años después de aquel inicial registro, volvió a grabarlo el 23 de noviembre de 1970, así como otros temas de Bardi.

Orejas atentas.

Tinta verde - Lucio Demare

Tinta verde - Aníbal Troilo












viernes, 8 de diciembre de 2017

Mario Soto

Ya pasé de largo las ochocientas mil visitas a este blog y ello me empuja para seguir recordando páginas imperecederas de la música popular rioplatense y también de los personajes que hicieron historia en el tango. Por ejemplo, creo que vale la pena traer hoy a este rincón tanguero, a un poeta que creó páginas que hicieron roncha en los años 40 y 50 y que siguen destilando ese perfume que emana de un frasco destapado, como decía Enrique Cadícamo.

Mario Soto, uno de los tantos platenses que destacarían en el tango, ya instalado en la capital, arrancaría en el género siguiendo aquella modalidad de la época que era la de presentador de orquesta. Máxime si era una de las grandes. Los Julio Jorge Nelson, Luis González Rivero, Néstor Rodi, Antonio Cantó,  El Príncipe Cubano, Antonio Carrizo, Cacho Fontana, el Negro Mela, fueron algunos de esos personajes, que no sólo presentaban a la orquesta con la cual trabajaban sino que  incluso glosaban muchos temas al comienzo de los mismos. En la radio, especialmente y en este sentido, grandes figuras como Homero Manzi o Esteban Celedonio Flores, destacaron especialmente.

                                 
Mario Soto
   

A Mario Soto lo comencé a ver cuando presentaba a la orquesta de Osvaldo Pugliese, que fue con la que más veces he bailado en vivo y en directo. Especialmente en la hermosa sede social del club Atlético Huracán con sus grandes salones que albergaban a los ruidosos hinchas del maestro. Por eso conservo en mis retinas la emoción que sembraba Alberto Morán cuando cantaba Pasional, el tango precisamente de Mario Soto y el bandoneonista de la orquesta Jorge Caldara. Era algo impresionante.

Soto era alto, delgado, usaba un suave bigotito, y tenía una forma muy particular y vendedora, anunciando a la orquesta, a los cantores, los temas y glosando algunos de ellos. Se había iniciado en el oficio presentando a la orquesta de Ángel D'Agostino, adonde llegó presentado por el bandoneonista del conjunto, Alfredo Attadía, con quien recordé muchas cosas de la época cuando me lo encontré en Caracas, donde vivía y trabajaba.

Porque precisamente con Attadia, comenzaría Mario Soto a incursionar como poeta acompañado por éste en temas que que guardan un lindo tono de aquellos días. La milonga Compadreando fue su primer trabajo que grabó la orquesta de D'Agostino con Ángel Vargas en octubre del 41. "Hoy me luzco compadreando / y ante ninguno me arrollo. / Écheme nomás al pollo / que me quiera desbancar / que sabré yo demostrarle / al que en medio se me ponga / que sabré yo demostrarle / lo que es tango y es milonga / cómo se debe bailar".

                                      

                                         
Dos meses más tarde, como buen burrero, Soto le pasa los versos dedicados al gran jockey correntino Elías Antúnez, que Attadia musicaliza y se convierte en un éxito interpretado por D'Agostino-Vargas, con el título que era apodo del jockey: El yacaré. y también por la de Attadia, luego, cantando Armando Moreno. Un año más tarde vuelven con otro tema: Todo terminó, en el que incluso interviene musicalmente Ismael Spitalnik y que canta Vargas. En abril del 43 Soto y Emilio De Caro componen: Me llaman tango, que también graba D'Agostino con Vargas, aunque tuvo menos recorrido que los anteriores.

Mario Soto se va de la orquesta de D'Agostino para colaborar con Ángel Vargas, también escindido del conjunto y de allí saltará a la orquesta de Pedro Laurenz donde sigue con el mismo cometido. Será su amigo Spitalnik, el bandoneonista, quien lo recomienda a Osvaldo Pugliese y entrará por la puerta grande del tango. En Radio Splendid lo presentará  con frases cortas y de gran aliento:

"Tango, rumor esquinero que se bebe hasta las eses.
Sonido de un nombre entero...
Se llama: ¡Osvaldo Pugliese!... "

                                    
Pugliese firma contrato en Splendid. A su derecha Soto, a su zurda Jaime Más. Arriba sus músicos


Será su gran época. Entabla gran amistad con Jorge Caldara, bandoneonista de la orquesta.. Y entre ambos concretan ese gran suceso de Alberto Morán, que tantas veces le vi cantar con Pugliese o como solista con Cupo: Pasional. La atmósfera que se montaba alrededor del escenario con las milongueras suspirando, lagrimeando, gritando, mientras el Flaco se desgarraba con los ojos cerrados, apretado al micrófono, fue un espectáculo único. Me tocó una dosis para adultos porque incluso estuvieron las 7 grandes noches 7 de Carnaval, en Huracán, donde íbamos con la barra de Parque Patricios..

No sabrás... nunca sabrás...
lo que es morir mil veces de ansiedad...
No podrás nunca entender
lo que es amar y enloquecer...

Fue el aperitivo, porque después de este golazo, un año más tarde, Caldara y Soto se unieron en otro tema para mayor gloria de Morán: Por pecadora, que graba Pugliese con su orquesta y el Flaco. Y cuando Alberto Morán decide aprovechar el tirón y convertirse en solista, lo acompañará la orquesta del pianista Armando Cupo y se lleva de representante y presentador a Mario Soto.

Viví mucho, pero mucho esa etapa, porque actuaba en la Confitería Montecarlo, en Corrientes casi esquina Libertad. Yo iba casi todas las noches y allí tuve un buena cercanía con Morán. Un milonguero mayor se sentaba algunas veces en mi mesa, me apreciaba por mi bisoñez, me tiraba frases de aliento en el baile y tenía trato con Soto. Por eso, un par de veces se sentó con nosotros en la mesa, durante el intervalo y la actuación de la jazz. Alguna vez me animé y le pregunté si los temas eran cosas personales y me respondió sonriendo:

- No, son escenas del tango. Las que vemos todas las noches. Simplemente hay que prestarles un poquito de atención y contarlas. En verso o chimentándolo con un amigo que está contigo en ese momento. La pista, la penumbra hablan... están llenas de hechos, de diálogos, tristezas, momentos felices...¡El amor!...

Recuerdo cuando presentaba a Morán con Pugliese con su glosa: Una voz para el corazón.

-Armoniosa como el canto del zorzal y del jilguero,
delicada como el pétalo perfumado de una flor,
sensiblera como novia que recibe el primer beso,
amable como las alas que no saben del rencor...
(...)Tiene una alondra canora en el sol de su garganta
y el tintineo armonioso de una copa de cristal.
Todo eso se trasluce en su voz cuando nos canta
con su estilo inconfundible, ¡La voz de Alberto Morán!

Mario Soto con Caldara , dejaron  otros temas que cantó y grabó Morán, como Por Pecadora y Muchachita de barrio. Este último lo registró El Flaco acompañado por Armando Cupo y su orquesta y también le serviría como presentación personal para  los gritos fervorosos, festejantes de su hinchada.

Humilde pebeta, de todos los barrios, / almita que sueña, rayito de sol, muchachos que ponen el alma en un tango / y que se estremecen al compás de un bandoneón. / Viejitas canosas de nobles arrugas / con ojos que irradian ternura y amor.../ A todos ustedes les traigo esta noche / un pedazo grande de mi corazón..." Se volvían todos locos de emoción.

                                      


De repente, por una motivación personal, Soto decidió marcharse a España, concretamente a Barcelona, donde permaneció unos cuantos años dedicándose al mundo de la radio y el cine. Regresaría cuando el tango estaba en horas bajas, en 1988 y su nombre perdido en la oscuridad. Se radicó en su ciudad natal: La Plata y allí fallecería en 1995. Pero hoy, recordándolo he vuelto a revivir noches maravillosas de mi lontana juventud, cuando arranqué en el centro con escasos 18 años, recorrí las grandes milongas de Buenos Aires y una pasión tanguera que me llenaba el alma.

No podemos dejar de escuchar Pasional por Morán con Pugliese, en la segunda grabación del 24 de noviembre de 1952. Y para seguir sintiendo ese hormigueo en el cuore, voy con Muchachita de barrio,  que grabó acompañado por la orquesta de Cupo  el 26 de septiembre de 1955.

Pasional - Osvaldo Pugliese-Alberto Morán

Muchachita de barrio - Alberto Morán-Armando Cupo






martes, 5 de diciembre de 2017

Bien milonga

          Seguí... seguí muchacha seguí
          tu taconear compadrito...
          Seguí... que en cada pasito
          pierdo yo mi corazón.
          Seguí... seguí bailando nomás
          que en cada corte y quebrada
          nos grita la muchachada
         ¡Déjenlos solos bailar!
                         Cholo Hernández

Nos quedan apenas 4 martes del mes de diciembre para terminar el año de Bien milonga. Aunque volveremos con más ganas el primer martes de Enero 2018. E incluso el sábado 16 de diciembre tendremos una noche súper especial, con manduque, chupitegui y milonga corrida para festejar la Navidad, el año nuevo y todo lo que haga falta con tal de pasar una noche muy especial.

De momento, esta night, como  tenemos los remos ansiosos de dibujar en la pista de madera de la Casa de Aragón (Pza.República Argentina nº 6-Madrid), desde las 21 y hasta las 0 horas, le daremos duro y parejo a las tabas. Con esa música que te hace cosquillas en el cuore y que te llama al ruedo. Así vamos terminando el 2017, como se debe....milongueando, qu'es gerundio.

                               



Y ya sé que querés que te dé cuerda llevándote de paseo por esas milongas que menudean en este mondo cane. Así vas junando cómo bailan determinadas yuntas que se han ganado un lugar importante en Festivales y encuentros.

Para empezazar me voy a Italia. Concretamente al Bari Tango Congress Allí la pareja que forman Sebastián Achával y Roxana Suárez se hacen aplaudir con ganas  bailando  esa milonga que arrasa en los compases de D'Arienzo y la voz de Alberto Echagüe: Milonga del recuerdo.




Ahora me voy volando a China. Y en Pekin me encuentro a otra pareja de fuste: Javier Rodríguez y Fátima Vitale, bailando en el Master Show Milonga, de dicha ciudad. Y se lucen bailando el tango Abandono por la orquesta de Pedro Laurenz, cantando Héctor Farrel.

                                       

Y me voy a dar una vueltita por Finlandia. Porque me chimentaron que en ese país escandinavo estaban bailando Murat Erdemsel y Sigrid Van Tilbeurgh. Efectivamente, y  lo hacen con un valsecito de la vieja guardia: Amor y celo, por la Típica Victor, cantando Carlos Lafuente.

                                                             

Si no te picó el bichito y no te aparecés por la Casa de Aragón, para disfrutar con BIEN MILONGA, es que sos flojito. Igual te esperamos. A vos y a ellas.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Danza maligna

Hoy me voy a meter en un batuque interesante con este tango que, en principio pareciera emerger de la temática europea, por la forma como trataban en general a los temas que venían del sur del nuevo mundo, caricaturizando con lenguaje exagerado, la réplica que inventaban por estos lares. Y lo más llamativo del caso es que se trata de un tango bien porteño, por el origen de sus autores.

El poeta que escribió los versos de Danza maligna fue Claudio Frollo, un seudónimo que escondía bajo el mismo, nada menos que a un juez de instrucción. Autor además de varios libros sobre temas de su profesión, e incluso algunos con anécdotas del ambiente tribunalicio. Se llamaba en realidad Carlos Attwell Ocampos, tenía mucho prestigio en el foro, y paralelamente con su trabajo, escribió bastantes poemas tangueros que tuvieron éxito, como Sólo se quiere una vez, tango con música  de Geroni Flores, que Gardel escogió entre muchos otros de notorio valor y grabó con las guitarras de Barbieri y Aguilar en 1929. También Floreal Ruiz con Troilo, dejó otra hermosa versión en 1946.

                             


Vale la pena recordar algunos temas de Frollo-Attwell Ocampos, como Escúchame Manón, tango con Francisco Pracánico, gran creación de Pugliese con Roberto Chanel, que colaboró en los versos. Jorobeta, creación de Agustín Magaldi, que junto a Pedro Noda musicalizaron el tema. El hermoso valsecito Marisabel,  de Geroni Flores-Frollo, en la versión de Tanturi-Castillo. O Amargor con Francisco Lomuto, que éste grabara con la voz de Fernando Díaz y Alberto Gómez con la Típica de Carabelli.

Pero ahora toca recrear este tango distinto que recuerdo en el título, después del repaso a la obra de de este autor reconocido por la calidad de su obra. Y Danza maligna tiene un texto algo endiablado como puede verse. Cuentan los que lo trataron, que el juez-poeta solía ir a bailar tango a los cabarets de moda en su época, intentando pasar lo más inadvertido posible. Y entre baile y baile iban surgiendo en la noche, la música, el ambiente, las parejas danzantes, su pluma y la idea que le flota en derredor. El pianista Fernando Randle le puso música a estos versos.

Se arrastran los compases compadrones
del tango que se encoge y que se estira.
Su música doliente pareciera
sentir que una amenaza se aproxima.
Viviremos los dos el cuarto de hora
de la danza nostálgica y maligna,
escuchemos latir los corazones
bajo el numen de Venus Afrodita.

                                   


Hombre ducho en el semblantear de los seres humanos, lo imagino sentado en su silla, campaneando lo que sucede a su alrededor, conversando con la pareja o el amigo de turno y elucubrando lo que se vive entre las parejas que se mueven al compás del tango que suena en los instrumentos de la orquesta. Le va encontrando la miga al diálogo de los cuerpos danzantes, la conversa entre tema y tema y la distopía generada en la irrealidad ilusoria y milonguera de la larga y movida noche.

Placer de dioses, baile perverso,
el tango es rito y es religión,
porque sus criollos son sus altares
y el sacerdote su bandoneón.
Quiero sentirme aprisionado
como en la cárcel de mi dolor,
guarda silencio mitad de mi alma,
que hay un secreto entre los dos.

Parece haber una lucha interna en los sentimientos del autor. Por un lado la emoción del baile, la sensación del roce amoroso que provoca el abrazo en la danza y por el otro la realidad que sobrevendrá con el final de la noche, la madrugada, las obligaciones...  Las primeras luces del alba harán desvanecer ese recinto mágico donde todo es ilusión, sensualidad, romance, transmisiones idílicas y fantasía.

Se arrastran los compases compadrones
del tango que se adueña de tu fibra,
el roce de tus rulos en mis sienes
será la extremaunción de mi agonía.
Te invito a penetrar en este templo
donde todo el amor lo purifica,
viviremos los dos el cuarto de hora
de la danza nostálgica y maligna.

                                 


Azucena Maizani, en su época de esplendor lo grabó acompañada por Orestes Cúfaro al piano, Roberto Zerrillo en violín y Manuel Parada en guitarra. Lo registró en Discos Brunswick en 1929. Imperio Argentina con orquesta lo grabó dos años más tarde. Francisco Lomuto con Fernando Díaz lo llevó al disco en 1932. Edgardo Donato lo grabó en forma instrumental. El sexteto Vale tango dirigido por Andrés Linetzky lo registró, cantando Victoria Morán, tal como lo hacían en un espectáculo llamado igual que  el tango de marras...

Y vale la pena escuchar la citada versión versión  de Azucena Maizani. Y también la de Enrique Rodríguez, cantando Armando Moreno, del 31 de julio de 1940.

 Danza maligna - Azucena Maizani

Danza maligna - Enrique Rodríguez-Armando Moreno